.jpg)
Al fijarte un objetivo, puede resultarte útil tener claro por qué quieres alcanzarlo. Tu «por qué» puede ayudarte a mantenerte centrado en tu objetivo, sobre todo cuando las cosas se complican o sientes que el progreso es lento. A continuación te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a encontrar esa motivación.
Identifica lo que te parece importante
Si tienes un objetivo en mente, normalmente ya hay una razón para ello. Quizá busques más estabilidad. Quizá quieras reducir el estrés. Quizá estés intentando prepararte para algo, recuperarte de algo o hacer que las cosas te resulten más manejables.
Podrías empezar por preguntarte:
- ¿Por qué quiero alcanzar este objetivo?
- ¿Es importante que me centre en esto ahora, o se trata de un objetivo a más largo plazo?
- ¿Es esto algo que realmente quiero para mí, o me siento presionado por los demás o por sus expectativas?
- Si avanzo en este objetivo, ¿qué podría cambiar para mí?
La razón por la que te fijas un objetivo debe tener sentido para ti. La familia, los amigos, las redes sociales y otras influencias externas pueden darte ideas, pero ¿qué es lo que más te ayuda a ti?
Deja que tu objetivo se adapte a tu situación actual
A veces, los objetivos se basan en lo que creemos que deberíamos ser capaces de hacer, en lugar de en lo que se adapta a nuestra situación actual. Si ahora mismo te resulta difícil, no pasa nada por ajustar tu objetivo para que te resulte factible. Eso puede significar empezar por algo más sencillo, tomarte más tiempo o dividirlo en pasos.
Si necesitas ayuda para concretar un objetivo, nuestra herramienta de objetivos SMART puede ayudarte a dividirlo en pasos más pequeños y manejables.
Comprueba tus progresos
Algunos objetivos llevan tiempo. Hacer un balance de vez en cuando te ayuda a asegurarte de que vas por buen camino o a hacer ajustes si ese objetivo ya no es necesario o si hay algo en lo que prefieres centrarte. Aquí tienes algunas ideas que pueden ayudarte a hacer ese balance con regularidad:
- Pon un recordatorio en tu teléfono
- Escribe una nota en un lugar visible
- Anota una fecha en tu calendario para hacer un seguimiento
- Fíjate unos objetivos con alguien en quien confíes y mantened el contacto a lo largo del proceso
Durante estas reuniones, podrías preguntar:
- ¿Sigo queriendo trabajar para alcanzar este objetivo?
- ¿Te sigue pareciendo realista?
- ¿Tengo que ajustar algo?
Cuando cambia la motivación
La motivación no siempre es constante. Algunos días te sentirás con ganas, y otros quizá no tengas mucha energía para trabajar en tu objetivo. Eso no significa que hayas fracasado. Puede que solo necesites hacer una pausa, ajustar el ritmo o retomarlo más adelante. Descansa y recupérate para reunir la energía necesaria para volver a intentarlo.
Puede ser útil recordar por qué te fijaste este objetivo en primer lugar y pensar en cómo te sentirás cuando lo hayas logrado. Piensa en el alivio que te proporcionará. Piensa en cómo te ayudará a sentirte más preparado, más estable o menos abrumado. Puede que eso no facilite el proceso, pero puede ayudarte a reconectar con lo que te importa y a seguir avanzando.
¿Necesitas ayuda para dar el primer paso?
Utilizanuestra herramienta de objetivos SMART para decidir qué paso dar primero, elige algo que sea factible y fija una fecha para completarlo.



