¿Por qué abrir una cuenta bancaria?
Una cuenta bancaria puede facilitarte el almacenamiento, la recepción, el gasto y la gestión de tu dinero. Aunque no todo el mundo utiliza una cuenta bancaria, tener una puede ofrecerte más opciones y ayudarte a evitar ciertas comisiones e inconvenientes.
- Mantén tu dinero a salvo: guardar dinero en efectivo en casa pone tu dinero en peligro en caso de que se produzcan acontecimientos inesperados, como un incendio, una inundación, un robo o una pérdida. La mayoría de los bancos están asegurados por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC), mientras que la mayoría de las cooperativas de crédito están aseguradas por la Administración Nacional de Cooperativas de Crédito (NCUA). Estos programas suelen proteger los depósitos hasta un máximo de 250.000 dólares por depositante y por entidad asegurada, para los tipos de cuentas que cumplan los requisitos.
- Cobrar tu sueldo y gestionar los pagos diarios: Una cuenta bancaria puede facilitarte la recepción, el gasto y la gestión de tu dinero. Con la domiciliación bancaria, tu nómina puede ingresarse directamente en tu cuenta. Tener una cuenta también puede ayudarte a evitar las comisiones por cobrar cheques. Muchas empresas, proveedores de servicios públicos y organismos públicos te permiten pagar las facturas directamente desde tu cuenta corriente, lo que puede resultar más económico que pagar con tarjeta de crédito. También puedes vincular tu cuenta a aplicaciones de pago como PayPal para enviar y recibir dinero.
- Accede a funciones adicionales: Dependiendo de la cuenta, también puedes tener acceso a funciones como herramientas de gestión presupuestaria, alertas de cuenta, control de fraudes, seguimiento de la puntuación crediticia o intereses devengados por tu dinero

Bancos frente a cooperativas de crédito: ¿en qué se diferencian?
Puedes abrir una cuenta tanto en un banco como en una cooperativa de crédito. Por lo general, ambas ofrecen cuentas corrientes y de ahorro, préstamos y banca online. Los servicios, las comisiones y los criterios de acceso varían de una entidad financiera a otra, incluso entre bancos y cooperativas de crédito.
Entre los bancos se incluyen tanto los bancos tradicionales con sucursales físicas como los bancos online que ofrecen atención al cliente por teléfono o chat. Los bancos online pueden ofrecer cuentas con comisiones más bajas o tipos de interés más altos, pero no tendrás la opción de acudir a una sucursal para recibir ayuda en persona, y el ingreso de efectivo puede resultar más complicado o estar limitado a determinados establecimientos.
Las cooperativas de crédito son de propiedad de sus socios y pueden ofrecer comisiones o tipos de interés más bajos. Algunas exigen que se cumplan ciertos criterios de afiliación en función del lugar de residencia, trabajo o estudios, o bien de la pertenencia a un sindicato, una iglesia, un centro educativo u otro colectivo. Algunas cooperativas de crédito también se centran específicamente en hacer que los servicios financieros sean más accesibles para las comunidades que, históricamente, se han enfrentado a barreras a la hora de acceder a la banca. Por ejemplo, «Juntos Avanzamos» es una distinción que se otorga a las cooperativas de crédito comprometidas con el servicio a las comunidades hispanas, latinas e inmigrantes. Las cooperativas de crédito participantes ofrecen características como:
- Servicios bilingües
- Productos financieros diseñados teniendo en cuenta las necesidades de las comunidades de inmigrantes
- Aceptación de formas alternativas de identificación, como pasaportes extranjeros, tarjetas de matrícula consular y otros documentos de identidad expedidos por las autoridades públicas.
Varias cooperativas de crédito de California han recibido la distinción «Juntos Avanzamos». Puedes consultar la lista aquí.
A continuación, una comparación general:
Cuenta corriente frente a cuenta de ahorro
La mayoría de las entidades bancarias ofrecen varios tipos de cuentas. Las dos más habituales son las cuentas corrientes y las cuentas de ahorro, que tienen fines distintos. Muchas personas optan por tener ambas: una cuenta corriente para los gastos diarios y el pago de facturas, y una cuenta de ahorro para apartar dinero destinado a objetivos futuros o gastos imprevistos. Comparémoslas:
Tener una cuenta corriente es una forma estupenda de aprender a gestionar tu dinero y tomar el control de tus finanzas. Si encuentras una cuenta de ahorro sin comisiones y con un tipo de interés alto, podrás ahorrar dinero más fácilmente y ver cómo crecen tus ahorros con el tiempo.
¿Listo para empezar?
Paso 1: Compara tus opciones
Busca bancos y cooperativas de crédito asegurados por el Gobierno federal y compara las cuentas en función de lo que te resulte más importante, como las comisiones, los depósitos mínimos, el acceso a sucursales o cajeros automáticos, la banca online, los ingresos en efectivo y los requisitos de identificación.
Si no sabes muy bien por dónde empezar, plantéate buscar un banco o una cooperativa de crédito que cuente con la certificación «Bank On». «Bank On» es una iniciativa nacional que colabora con bancos y cooperativas de crédito para ofrecer cuentas corrientes que cumplan con los estándares nacionales de asequibilidad y accesibilidad. Las cuentas con certificación «Bank On» suelen incluir:
- Cuotas mensuales bajas o nulas
- Sin comisiones por descubierto ni por fondos insuficientes (NSF)
- Depósitos mínimos de apertura reducidos (normalmente 25 dólares o menos)
- Una tarjeta de débito
- Pago de facturas por Internet y banca móvil (en las entidades participantes)
Puedes buscar las entidades financieras participantes utilizando el localizador de cuentas «Bank On».
Paso 2: Reúne tus documentos
Los requisitos varían en función de la entidad financiera y del tipo de cuenta, pero suelen incluir:
- Documento de identidad con fotografía expedido por las autoridades públicas
- Número de la Seguridad Social o ITIN
- Nombre
- Fecha de nacimiento
- Dirección
- Depósito inicial (en algunos casos)
Dependiendo del banco o de la cooperativa de crédito, es posible que puedas abrir una cuenta en persona en una sucursal, por Internet a través de su página web o de su aplicación móvil, o bien iniciando la solicitud por Internet y completándola en persona si se necesita información adicional.
